Victoria LaraLLEGAR A LA ORILLA
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EMPRESAS · DELEGACIÓN · COORDINACIÓN

Cuando todo depende del responsable: qué revisar antes de pedir más resultados

Una decisión pequeña espera una aprobación. Dos personas hacen parte del mismo trabajo. Una incidencia vuelve a quien dirige, aunque ya parecía resuelta. Al final del día, el responsable ha intervenido en todo y apenas ha podido dirigir.

Es una situación ilustrativa, pero plantea una pregunta útil para una empresa: ¿qué está haciendo que el trabajo dependa tanto de una sola persona?

Antes de hablar de actitud, miraría cómo está organizado el trabajo

Desde fuera, puede parecer que el responsable no delega o que el equipo no toma iniciativa. Yo empezaría por comprobar algo más concreto: si las personas saben qué pueden decidir, qué resultado se espera y cuándo necesitan consultar.

Si cada decisión delegada se corrige después con un criterio que nadie había explicado, es comprensible que la siguiente vuelva a pedirse por adelantado. Y si quien dirige responde siempre por todo, incluso por lo que no puede decidir, también conviene revisar ese reparto de responsabilidad.

Tres señales que merecen atención

No son un diagnóstico. Son pistas para observar dónde se está perdiendo tiempo y qué conversaciones necesita tener la organización.

¿Faltan herramientas de liderazgo o margen para utilizarlas?

Un responsable puede necesitar practicar cómo delegar, dar feedback o expresar una expectativa. Pero también puede encontrarse con prioridades incompatibles, decisiones que se revocan o una carga que impide hacer seguimiento.

Por eso, antes de proponer formación, preguntaría: ¿qué queremos que haga de otra manera? ¿Tiene autoridad, tiempo y apoyo para hacerlo? ¿Qué tendría que cambiar también en la empresa?

El coaching puede ayudar a revisar decisiones y maneras de actuar. Un taller permite practicar conversaciones. La dirección, por su parte, tiene que resolver las condiciones organizativas que no están en manos del participante.

Empezaría por una situación pequeña y observable

Por ejemplo, elegir una decisión recurrente que hoy siempre escala al responsable. Acordar quién la asume, qué criterios debe seguir, qué límites tiene y en qué casos conviene pedir ayuda. Después, revisar qué ha ocurrido al ponerlo en práctica.

Ese trabajo permite concretar una necesidad que al principio sonaba muy amplia: «queremos mejorar el liderazgo». Ya hay una situación, un acuerdo y algo que observar.

Cómo valorar si el acompañamiento está ayudando

Antes de empezar, acordaría con la empresa qué señales tienen sentido en su caso. Podrían ser menos aprobaciones innecesarias, acuerdos más claros entre áreas o conversaciones de feedback que se celebran y tienen seguimiento.

Conviene comparar con el punto de partida y escuchar a las personas implicadas. No atribuiría cualquier cambio al coaching ni prometería un aumento de productividad por hacer unas sesiones. Lo que buscamos es comprobar qué se está aplicando y qué sigue dificultando el trabajo.